El enfrentamiento a la pandemia del COVID-19 nos ha entregado grandes desafíos en el ámbito de la infraestructura, principalmente en los hospitales que han sido construidos hace bastantes años, como es el caso del Hospital San Pablo de Coquimbo. La nueva forma de realizar las prestaciones desde el momento en que entra un paciente sospechoso, se le realizan los exámenes y finalmente es hospitalizado, requiere no tan solo de la incorporación de Elementos de Protección Personall (EPP) de los funcionarios clínicos, sino de modificaciones de la forma en que se hacen las cosas, como son la implementación de nuevos espacios de aislamiento, de flujos definidos y diferenciados para casos respiratorios, aumentando las medidas de seguridad ante posibles contagios y como dan respuesta a estos nuevos usos las instalaciones existentes.

 

Por lo que surge la interrogante de cómo nuestro hospital se adapta o acondiciona para que la primera línea (Urgencias, Laboratorio y Unidades Críticas) trabaje en forma segura. Parte importante del Hospital está construido en su ubicación actual desde el año 1976, sufriendo sin duda ampliaciones y modificaciones en los años venideros, destacándose las Unidades Críticas el año 2000, Torre de Hospitalización el 2010 y la Torre de Consultas el 2015. Actualmente contamos con 23.600m2 construidos, con un total de 365 camas, 7 Pabellones de Cirugía Mayor; 4 Pabellones de Cirugía “HABILITANDO EL HOSPITAL PARA LA 1° LÍNEA” Mayor Ambulatoria. Tras la contingencia que nos ha enfrentado esta pandemia mundial hemos debido incorporar modificaciones que transformen este edificio construido hace años, cambiando su uso, creando espacios de aislamiento seguros, incorporando nuevas instalaciones, habilitando segregación de áreas y circulaciones. Nuestro trabajo se ha abocado a tres grandes áreas: “Urgencias” como puerta de entrada al hospital; “Laboratorio Clínico” como área de diagnóstico principal; y “Hospitalización” tanto crítica como media. La Unidad de Urgencia Hospitalaria (UEH) está sufriendo una serie de adecuaciones y/o habilitaciones que se han ido implementando en forma progresiva, pensando en la evolución de la atención y los cambios de flujos que se han debido implementar. 1.- Una de las primeras obras fue la habilitación de boxes de aislamientos para atender a pacientes con sospecha en un recinto aislado, pues todos los espacios de atención eran comunes, evitando así el contagio al resto de pacientes y personal del área. La obra consideró la habilitación de 3 boxes de aislamiento en el sector 2 de la UEH, para lo que se construyó un tabique de perfilería aluminio con puerta corredera colgante y revestimiento lavable. A cada recinto se le instaló sistema de extracción de aire contaminado con salida estéril al exterior, con presión negativa en cada uno de los aislamientos, donde la principal dificultad fue el limitado espacio entre la

losa y la techumbre para instalar los ductos. 2.- Habilitación de tres boxes pediátricos, tras la construcción de nuevas residencias médicas de UEH, el espacio disponible se habilitó para uso exclusivo de Pediatría, porque su ubicación cercana al acceso permite una atención segregada de pacientes pediátricos no respiratorios. La obra menor consideró el retiro de tabiques intermedios, transformación de baños en área limpia y área sucia, con su respectivo mobiliario. 3.- Instalación de modulares para atención, Pre Triage y admisión segregada, para generar flujos separados entre respiratorios y no respiratorio se habilitaron módulos prefabricados y una carpa militar como sala espera. Lo anterior nos significó adquirir los módulos habilitados según requerimientos e incorporarlos dentro del nuevo flujo de la UEH. 4.- A partir del traslado de la atención de Urgencias Pediátrica, la idea fue reutilizar su antigua dependencia y habilitarla como una segunda Reanimación (REA) con dos cupos, que nos permitirá separar el REA respiratorio de el no respiratorio. La obra contempla la eliminación del sector de estación de enfermería y la construcción de un mueble único que contenga área limpia, área sucia y área de registro. A partir de la demanda de exámenes PCR en la Región, se tuvo que implementar un Laboratorio de Biología Molecular, para lo cual se habilitó un sector de los más antiguos donde estaba el Policlínico y que estaba cercano al laboratorio clínico de quien depende, se ejecutaron los recintos con las exigencias requeridas tanto de distribución, funcionalidad e instalaciones, en una superficie de 70 m2. El proyecto fue diseñado al interior del Hospital a cargo de la Subdirección de Gestión Operacional en coordinación con la Jefa de Laboratorio y su equipo técnico, para cumplir con las exigencias del Instituto de Salud Pública (ISP) y los estándares de calidad vigentes.

 

Nos vimos enfrentados a grandes desafíos: hacer un programa que antes no habíamos desarrollado, en un edificio deteriorado con instalaciones obsoletas y con la premura del tiempo donde la obra no podía durar más de un mes. Aparte de la reestructuración de tabiques para generar los espacios que se requieren, cambio de cielo y revestimiento de piso, se realizó un sistema de climatización y renovaciones de aire con temperatura regulable de 16 a 24°C, el controlador-termostato se encuentra en área de extracción. Con respecto al pasillo las presiones son: área de recepción (positiva), área de preparación (positiva), área de extracción (negativa), área de carga RNA (negativa), área de termociclado y lectura (positiva), y área de vestidor (positiva). Cada una de las áreas cumple con un mínimo 10 renovaciones por hora. Actualmente estamos en la etapa de implementación de los nuevos equipos ya comprados para comenzar a funcionar en un par de semanas. La marcha blanca comenzó el 13 de julio del 2020 y actualmente el laboratorio se encuentra operativo con turno 24 horas desde el 20 de julio del presente, teniendo una capacidad de procesamiento máximo de 200 muestras diarias. Finalmente, en hospitalizaciones también hemos debido adecuar las instalaciones, es así como en la Unidad de Paciente Crítico (UTI) se construyeron tabiques divisorios lavables que permite que las dos camas existentes en la pieza tengan posibilidad de separar a pacientes positivos sin contagiar al resto. Además, en todas las camas de hospitalización se ha ampliado la red de oxígeno habilitando una toma para cada cama, lo que antes no existía. Así es como el hospital se adapta para responder a este nuevo desafío, transformándose en lo que su antigua y a veces precaria infraestructura lo permite, dejando el camino pavimentado para que nuestra 1° línea pueda actuar.